El representante permanente de la República Popular Democrática de Corea en la ONU enfatiza sobre el real aseguramiento de derechos humanos

El discurso pronunciado el día 7 en el Tercer Comité de la 75ª sesión de la Asamblea General de la ONU por el representante permanente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en la ONU es como sigue:

Señora Presidenta,

La crisis del COVID-19, como un desafío sin precedente que amenaza gravemente la vida y seguridad de la humanidad registrando innumerables contagiados y fallecidos constituye una pésima situación de derechos humanos que debe resolverse cuanto antes.

Al margen del derecho a la vida, elemento básico del derecho humano, no se puede hablar sobre la libertad y derechos del ser humano y no puede existir una violación de derechos humanos más severa que la infracción de derechos a la vida.

Sin embargo, algunos países occidentales están usando indebidamente este sagrado escenario de la ONU que debe concentrar todos sus esfuerzos en la defensa del derecho a vida de la humanidad de la pandemia maligna para tergiversar y criticar la situación de derechos humanos de otros países.

Ellos, como responsables principales que han arrebatado la vida de muchos con la errónea política de derechos humanos que antepone ilimitada libertad del individuo y ganancias monetarias al derecho a la vida del ser humano, no tienen cara y ni capacidad de comentar sobre la situación de derechos humanos del ajeno.

Los terrenos eriales de derechos humanos donde los policías que tienen como su misión la ejecución de la ley, se entregan a actos de asesinatos contra los negros inocentes y se perpetran de modo amplio y sistemático los graves actos de violación de derechos humanos como la pobreza, desempleo, matanzas y discriminaciones son nada más y nada menos los países del Occidente.

Justo estos países, en lugar de buscar lecciones de sus injustas políticas de derechos humanos y contradicciones institucionales y comportarse con cautela y cuidado, provocan a nuestro Estado intentando nuevamente a presentar forzadamente y adoptar coercitivamente en el Tercer Comité de la Asamblea General de la ONU el anticuado proyecto de “resolución de derechos humanos” contra nuestra República.

El proyecto de “resolución”, como producto de las conspiraciones políticas y locuras de confrontación de las fuerzas hostiles que intentan denigrar el imagen de nuestro Estado y lograr las ilusiones de “derrocamiento del régimen”, no tiene ninguna relación con la real protección y fomento de derechos humanos.

El hecho de que el Occidente, bajo el rótulo de defensa de derechos humanos, derrocó a los gobiernos legítimos de los países en vía de desarrollo y generó la crisis de los refugiados, gran calamidad de derechos humanos, muestra claramente la esencia reaccionaria y la peligrosidad del alboroto de “derechos humanos” que hoy día ellos desenvuelven contra la RPDC.

Como hemos reiterado en varias ocasiones, rechazamos plenamente el proyecto de “resolución” atravesado por falsedades, fabricaciones, perjuicios y hostilidades y nos enfrentaremos de modo firme hasta el final.

El hecho de que los criminales de delito flagrante que deben sentarse en el asiento del acusado por las atroces violaciones y graves destrucciones de derechos humanos se presenten como principales países promotores de la “resolución” y se comporten como “jueces de derechos humanos” constituye la tragedia de la ONU y estos países tendrán que arreglar antes que nada el erróneo ángulo de visión y barrer limpiamente primero que nada las basuras de violación de derechos humanos de su casa.

Aprovechando la ocasión tenemos que cuestionar seriamente los actos de discriminación nacional de carácter de lesa humanidad de Japón que se hacen más atroces cada día más.

Las autoridades de Japón en lugar de reconocer, pedir perdón e indemnizar por los crímenes de lesa humanidad de magnitud enorme y especial que en el pasado han perpetrado contra los coreanos como los raptos, secuestros y detenciones forzadas de 8 millones 400 mil coreanos, genocidio de un millón de coreanos y el forzamiento de esclavitud sexual a 200 mil mujeres coreanas y entre otros, excluyen a las escuelas coreanas de la lista de ayuda para la prevención de la epidemia y amenazan seriamente la seguridad de las vidas de los coreanos residentes en Japón al incitar a los bandidos derechistas a perpetrar todo tipo de actos malvados frente a la Universidad de Corea.

Las autoridades de Japón tendrán que librarse de las infamias del país criminal de violación de derechos humanos de talla enorme y especial reconociendo, reflexionando y liquidando honesto y diligentemente el pasado lleno de delitos y dejando de perpetrar inmediatamente los sucios actos de discriminación nacional contra los coreanos residentes en Japón.

Señora Presidenta,

El camarada Kim Jong Un, Presidente del Comité de Estado de la República Popular Democrática de Corea, con perspicacia clarividente y enérgicas actividades dirige al frente de la lucha por salvaguardar de modo cabal la seguridad de las vidas e intereses de nuestro pueblo desde la pandemia maligna y desastres naturales.

Gracias a la abnegación y consagración de amor al pueblo del camarada Presidente del Comité de Estado en nuestro país se mantiene hasta ahora un estado profiláctico estable y se promueve enérgicamente los trabajos de la reparación de daños para disipar las incomodidades y dolores de los pueblos que sufrieron calamidades por los destructivos tifones, lluvias torrenciales e inundaciones.

La realidad de que a pesar de las múltiples dificultades y desafíos, en Pyongyang, la capital, se levanta un moderno hospital universal para mejorar la salud de los pueblos y los habitantes de las regiones dañadas por los desastres naturales reciben gratuitamente miles de viviendas, artículos de uso doméstico, medicamentos y alimentos no pasa de ser una parte que demuestra de que cómo de manera genuina se protegen y se fomentan los derechos humanos en nuestro país.

El gobierno de nuestra República, que toma al aseguramiento de los derechos e intereses del pueblo como el principio de máxima prioridad y norma absoluta de la elaboración de la política, cumple todas sus responsabilidades y misiones por proteger y fomentar los derechos humanos al promover los beneficios legales e inversiones económicas por asegurar los derechos de todos los habitantes incluyendo a las mujeres, niños, inválidos y ancianos.

Los diversos derechos humanos de nuestro pueblo como el derecho a la vida y al desarrollo se garantizan jurídicamente de modo seguro, así como se ejerce y se disfruta de modo práctico y digno por la constitución socialista y leyes de derechos humanos como la ley de elección, ley del trabajo, ley de enseñanza y ley de salud pública y entre otros y las políticas socialistas como el sistema obligatorio de la enseñanza general gratuita de 12 años y tratamiento médico gratuito se ejecutan invariablemente.

En adelante también, aunque nos enfrentemos ante cualquier dificultad y digan lo que digan otros, con la potencia de la unidad monolítica de todo el pueblo en torno al gran Dirigente defenderemos firmemente la superior política y el régimen del aseguramiento de derechos humanos de nuestro estilo y lograremos sin falta la riqueza y poder, prosperidad del país, de manera que aseguraremos de modo continuo y firme la vida feliz y reales derechos humanos del pueblo.

Gracias.