El representante permanente de la República Popular Democrática de Corea en la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra y otras organizaciones internacionales pronunció un discurso en la 46ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Han Tae Song, representante permanente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra y otras organizaciones internacionales pronunció un discurso el día 12 en la corriente de la 46ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En el discurso pronunciado durante el debate sobre el artículo 4 de la agenda (la situación de derechos humanos de todos los países) señaló que a pesar de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue establecido como el foro de diálogos en que se manejen de modo indiscriminado, imparcial y equitativo todos los problemas de derechos humanos, hoy en día, se ha convertido en el patio en que la discusión de derechos humanos se politiza de acuerdo a los intereses del Occidente y se criminaliza la situación de derechos humanos de algunos países soberanos a base de las mentiras y datos falsificados con el objetivo de la realización de los turbios propósitos políticos.

Además, señalando que es la trágica situación del escenario de derechos humanos mundiales de hoy día el hecho de que no se haya cuestionado debidamente la situación de los derechos humanos del Occidente en que se propagan los graves crímenes de violación de derechos humanos, enfatizó que el arraigado racismo, discriminación racial, las atrocidades de los policías, crímenes cometidos con armas de fuego, las torturas en las instalaciones carcelarias de ultramar y otros tratos crueles e inhumanos, la infracción de la soberanía de otros países mediante las presiones políticas y acciones militares, la amenaza al derecho a la vida de los pueblos, entre otros, no pasan de ser solo una mínima parte de la pésima violación de derechos humanos del Occidente.

Además, tras enfatizar que el hecho de que se propagan los atroces actos de violación de derechos humanos tales como el odio al islamismo y xenofobia, el sentimiento de superioridad del blanco, la resurrección del neo-nacismo, el maltrato y discriminación sistemática a los emigrantes y minorías étnicas, tráfico humano y abuso sexual, entre otros, constituye la realidad del Occidente, dijo que Japón, país máximo secuestrador del mundo que perpetró inauditos crímenes de lesa humanidad tales como el secuestro y detención forzada de 8,400,000 coreanos y el forzamiento a 200,000 mujeres coreanas de esclavitud sexual para el ejército japonés, todavía se niega a hacer sincera reflexión, petición del perdón e indemnizaciones sobre ello y persigue tenazmente la política de opresión política y discriminación nacional contra los coreanos residentes en Japón.

Diciendo que la realidad de que en los países europeos que balbucean como muletillas el “respeto de los derechos humanos”, la vida de millones de masas trabajadoras se apagan trágicamente como víctimas de la campaña electoral, disputas partidarias y discriminación racial hasta en el momento actual en que se enfrenta a la gran pandemia, muestra la falsedad de la libertad y democracia del estilo occidental, mencionó que carece del sentido el propio hecho de que el Occidente, en vez de tranquilizarse y comportarse con prudencia sacando lecciones del error de su injusta política de derechos humanos y contradicciones institucionales, se autodenomine como “juez de derechos humanos” e invente las maliciosas leyes extraterritoriales de derechos humanos tales como la “Ley de Derechos Humanos de Corea del Norte”, “Regulación Global de Sanciones de Derechos Humanos-2020”y “Plan de Acción de UE para los Derechos Humanos y Democracia” y racionalice las injerencias en los asuntos internos de los países soberanos.

Para terminar, el representante permanente enfatizó que exige enérgicamente que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Oficina de Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU implementen cabalmente la guía de acción de su trabajo junto con los principios del respeto a la soberanía, integración territorial y la no intervención en los asuntos internos inscritos en la Carta de la ONU y cesen prácticas politizadas y discriminatorias de tratar injustamente a los países selectos y exige que, partiendo de la posición de oponerse firmemente a todo tipo de intentos de mal usar los problemas de derechos humanos en el turbio propósito político, se ponga fin al uso por algunos países del problema de la región de Xinjiang y Hong Kong para la injerencia en los asuntos internos de China.