La huida del derrotado

El pasado día 30 de agosto, la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán fue completada y con ella bajó el telón de las operaciones militares de mayor tiempo en ultramar en la historia de los EE.UU.

Es el unánime comentario de la sociedad internacional que esta retirada, que embellecen los EE.UU. como si fuera una medida de carácter activo seguida de un “fin de la operación militar”, es una huida del derrotado.

Durante los últimos 20 años en los cuales la “libertad al estilo estadounidense” que fue trasplantada en la tierra de Afganistán fue una “libertad sangrienta y caótica” que acarreó la muerte de más de 30 mil civiles y más de 11 millones de refugiados.

El día 1 de septiembre, el presidente de Rusia, Putin, afirmó en una reunión que las tropas estadounidenses intentaron introducir sus normas y estándares de vida durante su estacionamiento de 20 años en Afganistán, pero los únicos resultados fueron pérdida y tragedia, y continuó diciendo que ellos deberían respetar la historia, cultura y filosofía de otros países, y reconocer que nada puede ser forzado desde el exterior.

Por otro lado, el viceministro del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia burló en una entrevista con una prensa rusa que la huida del gobierno de Ghani es una consecuencia inevitable de la “reforma democrática” de 20 años realizada por los EE.UU. en Afganistán.

Deberíamos decir que esto es un comentario apropiado sobre los EE.UU. que trajinaron durante 20 años para introducir la “libertad” y la “democracia” en Afganistán, pero, que al final se han convertido en protagonista de una tragicomedia de la huida del derrotado.

Se puede decir que la historia vergonzosa que han sufrido los EE.UU. en Afganistán comenzó, en realidad, desde el momento en que decidieron la invasión militar y la injerencia en los asuntos internos de este país.

Si los EE.UU. se aferran a la agresión a los países soberanos y la injerencia en sus asuntos internos olvidándose de la lección de la crisis afgana, sólo acelerarán más su propia ruina.