La abominable glotonería del diablo (1)

Generalmente dicen que el vecino es mejor que un primo separado lejos.

Pero al contrario de esto hay un país al lado de nosotros que le gusta escarbar las heridas de rencor grabadas con sangre.

Es justo Japón, país criminal de guerra que a principios del siglo 20 arrebató nuestro territorio pacífico y fértil y sometió el continente a las calamidades de la guerra recorriendo por todas partes con la abominable glotonería del diablo.

Como se hacen más abiertos los cínicos comportamientos de las autoridades japonesas de justificar y encubrir el crimen de esclavitud sexual del ejército japonés aún hoy día cuando estamos en el período de la civilización moderna, también este asunto como siempre permanece como un asunto pendiente y no del pasado.

 

El sistema de esclavitud sexual establecido desde la década de 1920

Aunque siguieron incesantemente las guerras de agresión de las clases dominantes junto con el curso de la historia de la humanidad en ninguna historia de guerra hubo antecedentes de haber tomado a cientos de miles de mujeres como esclavas sexuales llevándolas a los lugares de la guerra.

Tales actos malvados de convertir mediante el método de la detención forzada a muchas mujeres del mundo incluyendo a 200,000 coreanas en esclavas sexuales bajo el pretexto del “cuerpo de consolación” son crímenes que pudieron ser cometidos sólo por los militaristas japoneses que enloquecidos por la invasión al continente y la ambición de la dominación del mundo usaban todos los medios y métodos sin distinción.

Según los datos, a través de las consecuencias del “envío de tropas a Siberia” en 1918 durante por el cual se propagaron enfermedades sexuales debido a las desordenadas relaciones sexuales, el imperialismo japonés se dio cuenta de que hacía falta establecer el sistema de las “consoladoras del ejército” para prevenir la pérdida de la combatividad por las enfermedades sexuales en el cumplimiento de la guerra prolongada de agresión y comenzó a ponerlo en practica.

De hecho, el imperialismo japonés que empezó a instalar y poner en función la “estación de consuelo” dentro del “ejército imperial” desde la década de 1920 provocó la guerra de agresión al continente en la década de 1930 e institucionalizó el uso de las “consoladoras del ejército” como indispensables “pertrechos de guerra” y las autoridades militares lo controlaron, administraron y manejaron directamente.

Por tanto, las “estaciones de consuelo” se instalaron y se operaron en todos los lugares donde se estacionaba el “ejército imperial” incluyendo a China, Singapur, Tailandia, Filipinas, Indonesia e islas del Mar Sur para no hablar ya de Corea y el territorio principal de Japón.

Con respecto a esto se comprobaron sobradamente por los testimonios de las víctimas de la esclavitud sexual de las décadas de1920 y 1930 y de los ejecutores de la detención forzada y documentos secretos elaborados en aquel entonces y los escritos y testimonios de los japoneses.

El contenido de la orden y notas de precaución de las autoridades militares japonesas con fecha de 4 de marzo de 1938 que fueron descubiertas por un profesor de la Universidad Chuo el 10 de enero de 1992, el telegrama del tiempo de guerra con fecha de 12 de marzo, 1942, que fue enviado por el ex comandante de las tropas japonesas estacionadas en Taiwán que demuestra la participación directa del Primer Ministro japonés (en aquel entonces) Tojo Hideki en el establecimiento de las “estaciones de consuelo”, que fue descubierto en la Agencia de Defensa de Japón (en aquel entonces) por un miembro del parlamento japonés, los documentos y diarios descubiertos por un profesor de la Universidad Showa de Japón, el testimonio de un oficial de abastecimiento del Estado Mayor del ejército de Kwantung que están contenidos en un libro titulado “Consoladoras del ejército” escrito por un japonés y un artículo que fue contribuido por una mujer japonesa en el número de septiembre de 1992 de la revista “Sekai”.

¿Qué implican estos ejemplos típicos?

Estos ejemplos demuestran que el reclutamiento de las “consoladoras” no fue un acto “voluntario” de los civiles, sino, fue un reclutamiento forzado según las órdenes del gobierno japonés y las autoridades militares, y que la política japonesa fue tomar a las mujeres coreanas como los principales blancos para completar los números requeridos.

Los imperialistas japoneses reclutaron a las mujeres coreanas por las siguientes razones. Ya que Corea era una colonia japonesa, Japón no tendría que usar dinero y podría llevar muchas mujeres que estaban en condición de esclavas. Además, ellos podrían prevenir enfermedades venéreas y proteger secretos militares. Y al final, combinarían todo eso con la política de exterminio de la nación coreana surtiendo efecto de matar dos pájaros de un tiro.

 

Cha Hye Kyong

Investigadora del Instituto de Estudio sobre Japón del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea

(Continúa en el número siguiente)