La abominable glotonería del diablo (2)

Los crímenes de esclavitud sexual del ejército japonés que fueron revelados en todo el mundo

La cuestión es por qué los crímenes de esclavitud sexual cometidos por el ejército imperial japonés fueron revelados tan tarde cuando entramos en la década de 1980.

La primera razón es que todos los documentos relacionados con las esclavas sexuales – “las consoladoras” – fueron totalmente quemadas y destruidas bajo las ordenes de las máximas autoridades del ejército japonés y esto hizo que fuera imposible conocer sus contenidos.

Inmediatamente después de la derrota de Japón en la guerra, las autoridades militares japonesas ordenaron a todas sus fuerzas agresoras en ultramar y al gobierno general de Corea y al gobierno general de Taiwán que quemaran por completo los documentos relacionados con los crímenes de guerra que ellos perpetraron.

La incineración fue realizada perfectamente, por eso, los investigadores y la prensa pública no pudieron saber de ningún modo sobre la verdad de las “estaciones de consuelo” y las “consoladoras del ejército”.

Por ejemplo, los 100 mil rollos de documentos que están conservados en el archivo de la Provincia de Jilin localizada en la ciudad de Changchun, Jilin estaban enterrados en el patio de la Comandancia de Gendarme (ahora el Gobierno Popular de Jilin) y fueron descubiertos durante las obras de construcción. Estos documentos confidenciales no pasan de ser sólo una parte que fue dejada después de la incineración a mediados de agosto de 1945 con la derrota de Japón en la guerra.

La segunda razón es que las víctimas de la esclavitud sexual que sobrevivieron se sintieron tan humilladas y no pudieron presentarse al mundo y denunciar sobre sus vidas vergonzosas del pasado.

¿A quién le gustaría hablar sobre sus vidas vergonzosas del pasado ya que fueron tratadas como objetos de instrumento sexual, para no hablar de los derechos fundamentales y la dignidad de una mujer?

Ellas apenas pudieron salvar sus vidas después de que todo lo suyo como seres sociales, sus dignidades de ser una mujer, sus espíritus y cuerpos jóvenes fueron violados y macheteados. Es sumamente natural que ellas no pudieron hablar con facilidad sobre sus experiencias del pasado.

La tercera razón es que los mismos perpetradores de la esclavitud sexual, los japoneses, guardaron el silencio.

Los millones de japoneses que fueron reclutados a fuerza al ejército agresor como víctimas del militarismo japonés se enfrascaron en asesinatos, incendios y estupros, y también frecuentaron las “estaciones de consuelo”.

Pero los mismos perpetradores guardaron silencio total y negaron sobre sus crímenes con la manera de pensar particular de Japón de “tapar todo lo asqueroso y que huele mal” y esto fue silenciado.

En tales circunstancias, los crímenes de esclavitud sexual perpetrados por el ejército japonés fueron revelados a todo el mundo por las figuras, personas de prensa y las activistas con conciencia.

Además, un documento oficial, que demuestra el hecho de que la esclavitud sexual para el ejército japonés fue directamente ordenada por la autoridad militar, fue descubierto en Japón. De esa manera, el gobierno japonés que pretendía una total ignorancia fingida no pudo resistirse más porque se dio cuenta de que las críticas y la presión de la sociedad internacional se aumentaban.

El día 4 de agosto de 1993, Kono Yohei, el portavoz del gobierno japonés y el jefe del gabinete de Japón quien ejercía la autoridad del segundo en el mando (en aquel entonces) junto con el Primer Ministro publicó una declaración oficial en la cual él admitió la naturaleza coercitiva de la esclavitud sexual para el ejército japonés y pidió disculpas diciendo que la “autoridad militar estaba directamente relacionada” y que “lo recuerda por un largo tiempo”.

 

Cha Hye Kyong

Investigadora del Instituto de Estudio sobre Japón del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea

(Continúa en el número siguiente)