Maquinaciones de complot de derechos humanos encausadas a la agresión y arrebato del poder estatal

Disfrutar de los genuinos derechos en un mundo libre e igual sin dominación y subordinación constituye el anhelo y deseo que la humanidad ha aspirado a lo largo de toda la trayectoria del desarrollo de la historia.

Los derechos del ser humano pueden ser garantizados y realizados satisfactoriamente sólo a través del estado y sociedad en que las masas populares son dueñas.

Sin embargo, el occidente, bajo la “lógica” de que el derecho humano prevalece por encima del poder estatal, enumeran disparates tan absurdos como tales que insisten que el derecho humano no existe frontera y la injerencia sobre el derecho humano no significa la injerencia en los asuntos internos, entre otros.

El hecho de que el occidente perpetra sin escrúpulo alguno hasta los actos de infracción de la soberanía denigrando la imagen de los países ajenos y violando rudamente los derechos internacionales con el absurdo pretexto del “trabajo forzado colectivo” y “represión contra los personajes democráticos” constituye precisamente una parte del acto criminal basado en la “norma de derechos humanos” a estilo occidental.

Por delante, adormecen la conciencia independiente de los pueblos del mundo disfrazándose lujosamente con el velo de la “defensa de derechos humanos” y “democracia” y, por atras, hacen provocar alborotos reuniendo a los criminales, bribones y personajes antigubernamentales y, valiéndose de ello como pretexto, intervienen en los asuntos internos del país ajeno. Esto constituye la artimaña habitual del occidente.

Tal alboroto de doble cara de “derechos humanos” del occidente implica una gran peligrosidad de intentar eliminar por todos los medios a los países que no les convienen y dominar a toda costa al mundo.

Los complots de derechos humanos que el occidente trama con mucho costo no terminan sólo con críticas y condenas, sino que al final se politizan y se internacionalizan y dan continuidad a agresiones militares y derrocamiento del gobierno y los ejemplos de varios países cuyas soberanías han sido violadas y arrebatadas cayéndose en la trampa del alboroto de “derechos humanos” en el pasado lo testimonian.

Sólo el hecho de que los personajes del círculo político y científico de un país occidental confesaran que el objetivo final de la “diplomacia de derechos humanos” del occidente consiste en desmoronar a los países progresistas azuzando a los elementos turbios y  la lucha de “derechos humanos” es la “lucha” por ganarse el sentir popular, muestra claramente la astucia y atrocidad del acto de infracción de la soberanía y complot del derrocamiento del régimen por parte del occidente que se perpetran bajo el rótulo de los “derechos humanos”.

Hoy día, en el escenario internacional, debido a las coacciones y arbitrariedades de los estados selectos, obran de un modo violento los vicios en que se desdeñan la imparcialidad y legitimidad de la solución del problema de los derechos humanos y la justicia es criminalizada como injusticia según los intereses del occidente.

Es la realidad trágica de los escenarios mundiales de derechos humanos  el hecho de que nunca se ha cuestionado debidamente el estado real de derechos humanos del occidente en que se propagan el terrorismo, abuso sexual, discriminación racial, delito de narcóticos, entre otros.

La historia no conoce ningún precedente en que a través de la conciliación y subordinación se hayan garantizado los derechos humanos y el poder estatal y muestra sobradamente que no hay garantía de que cualquier país que haya servido de maquinaria de votación a ciega no será el blanco de “derechos humanos” del occidente.

Es la verdad y ley que enseña la historia que los derechos humanos son el poder estatal y la soberanía del país y la nación, y que sólamente con la lucha se puede defenderlos.

Todos los países del mundo que desean la justicia e igualdad tienen que elevar aún más la vigilancia contra las bandidescas maquinaciones de complot de derechos humanos del occidente que acechan la agresión al poder estatal y luchar activamente en oposición y rechazo a la politización, doble rasero y selectividad del problema de los derechos humanos.