Las maquinaciones de expansión a ultramar de Japón que no puede contemplar indiferentemente

Los movimientos militares de Japón por realizar la ambición de expansión a ultramar se tornan inquietantes cada día más.

Como se hizo público, el pasado día 10, el gobierno de Japón decidió prolongar por un año más el plazo de estacionamiento de los buques de las “fuerzas de autodefensa” marina enviados al litoral de Somalia del este de África.

En consecuencia continuará el estacionamiento de largo plazo de las tropas de las “fuerzas de autodefensa” de Japón que ha perdurado durante 10 años desde el marzo de 2009 pretextando el “enfrentamiento a los piratas”.

El mundo muestra dudas sobre la causa de que Japón que tanto ha venido balbuceando como muletillas la “defensa exclusiva” estacione durante largo plazo las tropas de las “fuerzas de autodefensa” en el mar litoral de África que está separado por miles de millas de su propio territorio y despliegue la base militar hasta en Djibouti.

El autor busca la respuesta sobre ello en la trayectoria criminal de Japón.

El aseguramiento de los medios para la realización del objetivo de agresión, las consecuentes actividades militares y la adopción de las medidas jurídicas por justificarlas, estos fueron métodos de acción y procedimientos peculiares de Japón que en el pasado se ha entregado a las agresiones y guerras.

Es una verdad reconocida por todo el mundo el hecho de que Japón, país criminal que en el siglo pasado ha ocasionado incontables desgracias, dolores y calamidades a los pueblos de Corea y Asia con las invasiones y guerras y que, después de su derrota, se ha resurgido y rearmado bajo el amparo de su amo, aumentó las fuerzas militares hasta el nivel del 5゜puesto en el mundo siguiendo los métodos del viejo imperio y vino aferrándose a los intentos de desatar los grilletes de la prohibición de guerra fabricando continuamente las leyes para la salida de las “fuerzas de autodefensa” a ultramar.

Japón, dedicando enorme cantidad de gastos militares, vino acumulando incesantemente los medios de ataque sofisticados tales como el ultramoderno caza stealth capaz de realizar las operaciones de largo alcance, surtidor aéreo con capacidad de navegación de más de 12,000 km y el buque es de hecho portaviones aunque lleva el rótulo de buque de escolta, entre otros.

Hasta para un niño de 3 años es más que evidente que estas fuerzas armadas no son defensivas para Japón cuyos cuatro lados están rodeados por el mar.

Japón, provisto de los medios militares para la realización de la ambición de expansión a ultramar, fabricó de continuo los marcos jurídicos para justificar el turbio propósito de su salida a ultramar.

Solamente entrando en el nuevo siglo Japón aprobó en el parlamento la “ley de medidas especiales contra el terrorismo” en octubre de 2001 y la “ley de enfrentamiento a los piratas” en julio de 2009 ampliando así aún más el canal de despacho de tropas a ultramar.

En particular, en el segundo período del poder de Abe, Japón, fabricando y poniendo en vigor la “ley relativa al aseguramiento de la seguridad” en septiembre de 2015, hizo que las “fuerzas de autodefensa” pudieran desenvolver las actividades militares moviéndose en cualquier lugar del mundo bajo el rótulo del “mantenimiento de la paz internacional”.

Habiendo atribuido “legitimidad” al despacho de sus tropas a ultramar y preparado los medios militares Japón fue acumulando persistentemente las experiencias a través de los ejercicios en condiciones de guerra real y ensayos con maniobras actuales.

Las actividades militares en ultramar y la acumulación de las experiencias de guerra de agresión presuponiendo la guerra real, justo aquí radica el significado del envío de tropas de las ”fuerzas de autodefensa” a ultramar y su acantonamiento de largo plazo.

Todos los hechos comprueban sobradamente el vil propósito de Japón de realizar a toda costa su ambición de la nueva agresión manteniendo el viejo sueño de la “Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental”.

Hay un dicho que por mucho que el cuervo grazne solo huele a peste de cadáver.

De las palabras floridas tales como “enfrentamiento a los piratas” y “preservación de la paz” que Japón enumera como muletillas, la gente recuerda la figura detestable del antiguo ejército imperial japonés que gritaba la “Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental”.

Lo único que las anacrónicas maquinaciones de expansión a ultramar puede causar es la autodestrucción de Japón.

 

Ra Guk Chol, investigador del Instituto de Estudio de Japón del MINREX de la RPDC