La responsabilidad por la vida y la seguridad de nuestro pueblo la asume hasta el final nuestro Estado

El pasado 20 de agosto, el contenido del reporte del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la situación de los derechos humanos de nuestro país presentado a la 76ta sesión de la Asamblea General de la ONU, fue publicado.

Este reporte, que circula anualmente la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, es desde el principio hasta el fin un documento intrigante lleno de falsedades y fraudes. Y todo el mundo sabe que nosotros lo hemos negado y rechazado categóricamente.

El problema es que tales conspiraciones y difamaciones ahora han sobrepasado los límites. Provocan abiertamente diciendo que las medidas profilácticas de emergencia tomadas por nuestro Estado para proteger la vida y la seguridad de nuestro pueblo de la pandemia global son “violaciones de derechos humanos”.

Esto no puede menos de ser un hecho muy lamentable.

La calamidad causada por el virus maligno que ha cubierto este planeta está acorralando a toda la humanidad en las inquietudes y pánicos.

Aunque son diferentes en su escala, recientemente muchos países están tomando todas las posibles medidas profilácticas de acuerdo con sus situaciones, como el bloqueo de la región y todo el país, así como los aeropuertos, puertos y estaciones de ferrocarril nacionales debido a la rápida propagación del virus maligno mutable.

Yo no puedo comprender de ninguna manera porque de todas estas medidas profilácticas generales tomadas por todos los países solamente nuestras medidas son “violaciones de derechos humanos”.

Además, el asunto de qué tipo de medidas toma un país para proteger la vida y la seguridad de su pueblo pertenece completamente a la política interna del respectivo país.

Yo creo que el Secretario General de la ONU quien toma la imparcialidad, objetividad y estricta neutralidad como sus principios de actividad sabrá mejor que nadie del peso de cada uno de sus movimientos en la escala internacional y dónde tiene que otorgar la prioridad en relación con la situación de los derechos humanos en el período actual.

En este momento también, los actos de violación de derechos humanos como racismo extremo, discriminación racial, crisis de refugiados y crímenes con armas de fuego se perpetran continuamente en los países occidentales.

Al observar que el Secretario General de la ONU presta “atención excepcional” sobre nuestros “problemas de derechos humanos” inexistentes sin decir ni una sola palabra sobre esos actos nos vemos obligados a poner en duda si tal vez él no habría sido instigado por una potencia que considera a nosotros como enemigos por encima de su criterio personal.

Aprovecho esta ocasión para expresar mi sincera esperanza de que el Secretario General no rebaje su nivel de confianza internacional por su proceder imprudente y ponga fin a la selectividad y doble rasero que están arraigados en la esfera de los derechos humanos lo más pronto posible.

La responsabilidad por la vida y la seguridad de nuestro pueblo la asume hasta el final nuestro Estado.

 

Jo chol Su

Director general de la Dirección de Organismos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea