Kim Yo Jong rechaza en su declaración el inicio de las maniobras militares conjuntas

Pese a la condena y rechazo unánimes de los nacionales y extranjeros, los Estados Unidos y el ejército surcoreano iniciaron por fin las maniobras militares conjuntas que acrecientan aún más la inestabilidad de la situación.

Las maniobras, divididas en el “ejercicio del Estado Mayor para el control de crisis” desde el día 10 hasta el 13 y el “de puesto de mando conjunto” desde el 16 hasta el 26, constituyen la expresión más representativa de la política hostil de EE.UU. encaminada a aplastar con la fuerza a la República Popular Democrática de Corea(RPDC) y una acción suicida e ingrata que amenaza la seguridad de nuestro pueblo, pone en peligro la situación de la Península Coreana y pagará sin falta un precio muy caro.

El peligroso ensayo de guerra, que despliegan EE.UU. y la parte surcoreana desoyendo nuestra repetida advertencia, pondrá a ellos mismos frente a la amenaza de seguridad más grave.

Su carácter agresivo reside en que se trata de ensayo de guerra y ejercicio previo a la guerra nuclear, sean cuales fueran su tamaño y forma, para completar los preparativos de ejecución del plan operacional fundamentado en el ataque preventivo contra la RPDC.

Se exacerban en marzo y agosto de cada año la tensión militar y el peligro de conflicto de la Península Coreana y la región periférica, debido a la fiebre bélica de EE.UU. y el Sur de Corea.

En el actual momento delicado cuando se da el enfoque internacional al desarrollo de la situación de la Península Coreana, EE.UU. se obstinó en desplegar el ejercicio de la guerra de agresión.
Este hecho demuestra que ese país es el culpable que destruye la paz y estabilidad de la región y “el comprometimiento diplomático” y el “diálogo incondicional”, de que habla tanto la actual administración estadounidense, no pasan de ser una hipocresía por encubrir su intención agresiva.

La situación dada comprueba otra vez que fue mil veces justa la consolidación constante de nuestra capacidad de defensa nacional.

Para lograr la paz de la Península Coreana, hace falta que EE.UU. retire sus fuerzas agresoras y equipos bélicos desplegados en el Sur de Corea.

Si persiste la presencia militar norteamericana en el Sur de Corea, no se eliminará jamás la causa de agravación periódica de la situación de la Península Coreana.

La realidad demuestra que es posible preservar no con palabras sino con las fuerzas disuasivas reales la paz y la seguridad de la Península Coreana. Igualmente, comprueba que nos resulta vital acumular la fuerza capaz de contener poderosamente la amenaza externa.

Ya hemos dejado en claro que trataremos a EE.UU. en el principio de responder a la fuerza con la fuerza y a la buena fe con la buena fe.

Daremos mayor impulso a potenciar las fuerzas disuasivas absolutas para hacer frente a la creciente amenaza militar de EE.UU., es decir, el potencial de defensa nacional y la capacidad de ataque preventivo contundente, con que podamos tomar la reacción rápida a cualquier acción militar contra nuestro país.

Aprovechando esta ocasión, expreso gran lástima por la conducta traicionera de las autoridades surcoreanas.

Publico esta nota bajo la autorización.

 

Pyongyang, el 10 de agosto del año 110(2021) de la era Juche