La ONU que desea la humanidad

El día 24 de octubre de 1945, en el punto de viraje histórico en que se puso fin a la época de guerra y oscuridad que obligó a los pueblos de todo el mundo incontables desgracias y dolores y segó la vida de decenas de millones de personas, se fundó la ONU con el anhelo secular de la humanidad de que no se vuelva a repetir la historia de destrucción, masacre, dominación y subyugación.

Con respecto a la fundación de la ONU que presentó como sus principales objetivos el desarrollo de las relaciones internacionales y las cooperaciones internacionales basadas en el aseguramiento de la paz y seguridad del mundo e igualdad de la soberanía, la gente del mundo entero, incluyendo los delegados de 51 países que firmaron la Carta de la ONU, habrían visto a la ONU como guía de la paz y prosperidad y faro que iluminaría al futuro.

Entonces, ¿se podría decir que se han cumplido el sueño y el anhelo de aquel día en el mundo de hoy?

Hoy en día, reflejando la realidad de hoy en la Carta de la ONU la cual ONU ha presentado como su directriz, el mundo observa atentamente con dolor que la aspiración y anhelo de la humanidad de disfrutar una verdadera vida se extinguen poco a poco.

La ONU, en su Carta, estipuló como primer objetivo de la ONU, preservar la paz y seguridad internacional y resolver los conflictos y situaciones internacionales mediante métodos pacíficos y conforme al principio de la justicia y derechos internacionales.

Sin embargo, las páginas de la historia contemporánea nunca pudieron albergar la paz y estabilidad y, al registrar solamente los hechos trágicos en que debido a las calamidades causadas por las guerras, peleas internas y conflictos que se han propagado en numerosos puntos como Iraq, Afganistán, Libia más de 800,000 personas inocentes han perdido la vida y se han producido decenas de millones de refugiados, echan sombras oscuras sobre la existencia y desarrollo de la humanidad.

Si analizamos los artículos de la Carta que sostienen desarrollar las relaciones de amistad entre los estados sobre la base de los principios de la igualdad y autodeterminación y respetar los derechos humanos, la situación luce igual.

En muchos lugares del mundo se hacen más abiertos los actos de los países selectos de infracción de la soberanía e injerencia en los asuntos internos de los países soberanos y, en medio del desorden político y social que se generan debido a ello, la dignidad y derechos de los pueblos son pisoteados, y esto constituye la realidad que el mundo presencia hoy día.

Entonces, ¿a qué se debe el hecho de que hoy en día cuando la ONU, la organización más abarcadora del mundo, ha registrado una larga trayectoria de 75 años, se toleran y se legalizan abiertamente los males y actos malvados que someten al mundo al ciclo vicioso de la injusticia y despotismo que están lejos de ser erradicados?

Su causa radica justamente en que las fuerzas turbias de injusticia que se han disfrazado de la justicia juzgan y exterminan a la justicia mediante el uso sus posiciones privilegiadas burlando y engañando al mundo.

Por ello tienen lugar con frecuencia en la escena de la ONU los fenómenos anormales en que algunos estados selectos, camuflando sin vergüenza alguna sus coacciones y arbitrariedades como justica, menosprecian el propósito y los principios fundamentales de la ONU y abusan de las principales funciones y autoridades de la ONU para eliminar y liquidar a los países que no le convienen bajo tales diversos pretextos como “democracia”, “derechos humanos”, “antiterrorismo” , entre otros.

La justicia no es un péndulo que se inclina a la parte que tiene territorio amplio o fuerza grande en dependencia de los tiempos y esa es algo eterna e invariable junto con la historia de la humanidad.

La conciencia del mundo exhorta que solo asegurar lo más cabalmente la soberanía y dignidad de todos los países, erradicar todos los actos de injerencia injusta contra los estados soberanos y resolver imparcialmente sin prejuicio y egoísmo alguno todos los problemas podrán ser la justicia internacional.

Ya no debe repetirse por más tiempo la penosa historia en que eran tolerados los actos de agresión, injerencia, violación de la soberanía, aislamiento y aplastamiento con el uso malicioso del nombre y función sagrados de la ONU, sino, hay que realizarse la reforma de la ONU por garantizar la justicia internacional, imparcialidad y democracia y así erradicarse limpiamente la raíz nefasta de la injusticia que se encuentra escondida con el disfraz de la justicia.

Firmemente unido y cooperándose con todos los países del mundo que aspiran a la independencia y justicia, esforzaremos de modo activo por la real justicia internacional, por el futuro que desea la humanidad y por un nuevo mundo pacífico y próspero.