El establecimiento de la independiente e imparcial orden internacional constituye la demanda acuciante de la época

Las aspiraciones y esfuerzos de todos los países y naciones que sostienen erradicar las viejas relaciones internacionales que solo imponen dominación, subordinación y sometimiento de toda índole y establecer de manera independiente un próspero y justo orden internacional están siendo hoy día una corriente indetenible de la época.

En el Evento de Alto Nivel sobre la Deuda y Liquidez que tuvo lugar el pasado marzo, el Presidente de Rwanda, enfatizando sobre la importancia que implica la mejora de las relaciones internacionales de deuda, señaló que en el mundo existe una clara línea de división y ella, al fomentar el imparcial orden internacional, hará que a los pobres le toquen ni la oportunidad de prosperidad.

En la 46ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el delegado permanente de Cuba condenó rotundamente que el mundo de hoy es un mundo en que las potencias imponen el antidemocrático y parcial orden internacional que solo aviene a sus intereses y la portavoz del ministerio de relaciones exteriores de Qatar también exhortó en una reunión internacional el establecimiento del orden internacional que represente el valor de la humanidad, justicia e igualdad y un justo derecho internacional.

Sin embargo, algunos Estados selectos, obstinándose en el viejo, unilateral y parcial orden internacional que toma como norma sus idearios políticos, valores e intereses económicos, suprimen seriamente la paz, prosperidad y desarrollo del mundo e imponen solo dolores y desgracias a los pueblos de muchos países.

En su fondo yacen la malsana intención e intriga de pisotear y dominar la soberanía de otros países y naciones en aras de la posición intereses hegemónicos.

La época actual es la época de independencia y la pasada historia comprueba claramente que los protagonistas del fomento de confrontación y conflicto inevitablemente no podrán eludir su ruina.

Justo el viejo orden internacional que solo impone la dominación, subordinación y sometimiento constituye el origen de todo tipo de desigualdad y erradicarlo cabalmente se torna como la demanda más acuciante de la humanidad.

Todos los países y naciones, como miembros igualitarios de la sociedad internacional, poseen independientes e iguales derechos y todas las relaciones y órdenes internacionales deben ser establecidas merecidamente en base del firme aseguramiento de ellos.

Todos los países que aspiran a la justicia, uniéndose y solidarizándose entre sí, no deben permitir ningún tipo de privilegios y arbitrariedades en las relaciones internacionales y deben luchar activamente por establecer un justo orden internacional basado en el respeto mutuo, la no intervención en los asuntos internos, igualdad y beneficio mutuo.