La confrontación con el fascismo que no ha terminado

Han pasado 76 años desde que las fuerzas democráticas mundiales obtuvieron brillante victoria en la Segunda Guerra Mundial en la cual el mundo entero se había hundido en el gran caos en que obran de modo violento las destrucciones y masacres y centenares de millones de la humanidad sufrían penas y desgracias.

A pesar de que ha transcurrido mucho tiempo, las dolorosas desgracias que han quitado la vida de mucha gente con las invasiones armadas e inauditas barbaridades de asesinatos de lesa humanidad perpetradas por el fascismo bajo la ambición de fascistizar y esclavizar al mundo entero, quedan eternamente en la humanidad como una lesión incurable.

En la 59ª sesión de su Asamblea General, la ONU fijó el 8-9 de mayo como jornada para recordar a las víctimas del período de la Segunda Guerra Mundial y con motivo de ello se esfuerza para hacer que todos los países no olviden las lecciones de la guerra y aspiren a la reconciliación y unidad nacional.

Sin embargo, si pasamos la mirada por el mundo, se puede presenciar el hecho de que los actos criminales de los criminales nazistas de guerra y sus cómplices son alabados como actos patrióticos como si no bastara de que ellos fueran descritos abiertamente como “guardianes de libertad” y “héroes nacionales”.

Algunas fuerzas extremistas de derecha de algunos países del occidente, convirtiendo lo blanco en negro, difunden los injustos argumentos de que el ejército aliado fue el criminal de la Segunda Guerra Mundial y por tanto, el fascismo no tiene ninguna responsabilidad e inclusive parlotean que hay que revalorar el resultado de la Segunda Guerra Mundial y rehabilitar el nazismo.

Revitalizar el nazismo que predicó la “extinción” de la nación inferior por la “nación superior” preconizando la llamada conquista del mundo constituye nada más y nada menos la clara expresión del chovinismo nacional y racismo que persiguen suprimir y dominar a otros países y un acto que emana del olvidado de que al margen de la lucha antifascista no se puede imaginar la propia existencia de su país.

El intento de “heroización” del nazismo y las maquinaciones de tergiversación de la historia constituyen un insulto a los combatientes conocidos y desconocidos caídos heroicamente en la guerra contra el fascismo, un insulto al espíritu de mucha gente que fueron forzados a muertes inocentes y un peligroso acto que perjudica la paz y seguridad del mundo al propagar la idea de misantropía y espíritu de confrontación.

No se puede negar ni tergiversar la historia.

Todos los países del mundo tienen que estar en alerta contra los intentos de resucitar el fascismo que ocasionó incontables desgracias y calamidades a la humanidad y no debe tolerar en absoluto los peligrosos actos que llaman nuevamente a la confrontación y guerra.